como ser asertivos, tecnicas y estrategias

Cómo ser ASERTIVO

Te contamos diferentes estrategias para ser ASERTIVO y aumentar las probabilidades de conseguir tu objetivos, sobretodo cuando estos dependen de los demás.

¿Qué es para nosotros la Asertividad?

La Asertividad, es la habilidad de expresar lo que uno quiere, necesita u opina, sin pisar ni herir a los demás. Y cómo habilidad que es, se puede aprender y convertirla en tu forma habitual de interactuar con los otros, a fuerza de practicarla.

La Asertividad, es la habilidad de expresar lo que uno quiere, necesita u opina, sin pisar ni herir a los demás. Y cómo habilidad que es, se puede aprender y convertirla en tu forma habitual de interactuar con los otros, a fuerza de practicarla.

  • Para ser capaz de decir no o cortar interacciones, hay que minimizar el sentimiento de culpa o la importancia que le damos a lo que los demás piensen de mí.
  • Para ser capaz de decir los que nos gusta y lo que no, hay que crecer en autoestima y poner por delante nuestras preferencias y necesidades a las de los otros.
  • Para defender mis opiniones o mis derechos, hay que superar el sentido del ridículo o la timidez y ganar confianza en uno mismo.
  • Para hacer peticiones y rechazar favores, hay que derribar falsos prejuicios relacionados con la debilidad, la dependencia y las deudas contraídas.

Y aunque ser asertivo sería más fácil si todos esos otros elementos (autoestima, seguridad, extroversión…) estuvieran bien desarrollados, a la vez, es también más fácil alcanzarlos poniendo en marcha directamente, formas asertivas a la hora de relacionarnos con los demás.

Entonces… ¿qué es antes? ¿El huevo o la gallina? Pues a mi modo de ver, pueden ser ambos a la vez. Porque se puede trabajar al mismo tiempo “de dentro a fuera”, es decir primero con reestructuración cognitiva lo que va a facilitar el cambio de conducta y “de fuera a dentro”, es decir, primero con reeducación conductual lo que va a favorecer un cambio en nuestra forma de pensar.

La Asertividad va a aumentar la probabilidad de conseguir tus objetivos, sobre todo, cuando estos dependen de los demás. Es más fácil alcanzar acuerdos, conseguir cambios en los otros o poner límites, si lo hago de forma asertiva. A nadie nos gusta que nos digan que no o que nos lleven la contraria o que nos corrijan, pero si lo hacen de forma asertiva, probablemente no nos pondremos a la defensiva y nos costará menos aceptar lo que nos dice el otro.

Sin embargo, si el discurso suena a reproche, imposición o falta de respeto, vamos a devolver lo mismo o peor.

Por otro lado, la Asertividad nos va a permitir no alterar nuestro estado de ánimo, mantener más fácilmente la calma y lograr una comunicación efectiva. Como resultado final, la Asertividad va a aumentar la probabilidad de que nos sintamos a gusto con nosotros mismos y seamos más felices.

No callarme ni aguantarme con lo que no me gusta, no embotellar emociones, no aceptar situaciones ni tratos que me desagradan, etc, y no perder las formas en el intento, va a hacer que me sienta más a gusto en mi propia piel.

Pero ser asertivo a veces no es fácil, sobre todo según con qué personas y en qué ocasiones.

Lo que nos va a facilitar la tarea en cualquier caso, es interiorizar tres premisas fundamentales: la empatía, el reconocimiento y el agradecimiento.

Empatía:

  • Entiendo que estés muy enfadado, es normal con lo que ha pasado, pero eso no justifica que me hables de esta manera, no me lo merezco.
  • Comprendo que estés muy agobiado y que necesites ayuda, pero es que yo estoy en la misma situación y tengo que terminar este trabajo hoy.
  • Veo que estás muy apurado, que necesitas el dinero con urgencia y lamento que estés en esta situación, pero no te lo voy a dejar porque lo necesito yo.

Reconocimiento:

  • Reconozco que tienes parte de razón, pero no pienso igual que tú en lo demás.
  • Reconozco que has hecho un gran esfuerzo y que tienes un gran mérito, pero no ha sido lo suficiente como para concederte el premio.
  • Reconozco que en otras ocasiones has cedido tú, pero en esto yo no voy a ceder. Seguro que surgen otras ocasiones en que sí vaya a hacerlo.

Agradecimiento:

  • Agradezco tu ayuda, pero quiero hacerlo solo.
  • Sé que lo dices pensando en mi y para ayudarme, lo cual te agradezco, pero no voy a cambiar de idea.
  • Agradezco tu propuesta porque sé que es con tu mejor intención, pero la voy a rechazar.

La fórmula es sencilla: “una de cal y otra de arena”.

Agradezco, reconozco, te entiendo, pero… finalmente yo tengo mi criterio y tomo mis decisiones pensando primero en mí.

Evidentemente, siempre hay que aplicar el sentido común y tener en cuenta todo el contexto.

No es mi intención que a partir de ahora vayamos “sacando pecho” por la vida y siendo egoístas porque sí, aunque sea de forma educada.

Las relaciones interpersonales se han de basar en la reciprocidad, pero nunca en la sumisión. “Tu me das, yo te doy”.

¿Y qué pasa si el otro no acepta tu negativa y se enfada?

Bueno, podrás intentar esforzarte en que entienda tu postura con algún argumento más, pero no cambies de opinión ni te empeñes demasiado en que te comprenda.

Es responsabilidad del otro aprender a acepta un “no” y gestionar mejor su frustración. No te obstines en hacerte responsable de la felicidad de los demás. No es tu trabajo que todo el mundo sea feliz, o al menos no a tu costa.

¿Y si el otro insiste una y otra vez buscando que des explicaciones continuamente?

Una de las mejores estrategias asertivas para manejar una situación como ésta, es la que llamamos técnica del Disco Rayado.

Elije un único argumento y repítelo hasta la saciedad sin alterarte: “no te dejo el coche porque es mi herramientas de trabajo y no me puedo arriesgar a que le des un golpe”. Si usas esta técnica:

  • No acabarás viéndote entre las cuerdas y buscando alguna explicación que convenza al otro, lo que te generará un malestar considerable.
  • Además, la otra persona entenderá antes que no cambiarás de opinión y que no consideras que tengas que justificarte ni un ápice más.
  • También se reducirá la posibilidad de que en algunos de tus argumentos encuentre un punto débil y le des la clave para rebatirte indefinidamente.
  • Y finalmente conseguirás mas fácilmente mantener la calma y no acabar en una discusión

Hay diferentes estrategias para conseguir ser más asertivos en situaciones específicas y todas encaminadas a lo mismo: expresar lo que uno quiere, necesita u opina sin herir a los demás, pero sin olvidar que aún así, cabe la posibilidad de que alguien se ofenda. En tal caso, recuerda que ese será tu problema solo si tu lo permites.


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Piscóloga Carmen Crespo
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